Los metales pesados como el plomo, mercurio o cadmio no tienen sabor, color ni olor, pero eso no significa que no estén ahí. De hecho, están presentes en el ambiente de manera natural o por actividades humanas y pueden acumularse en algunos alimentos.<br /><br />Aprende más de este tema con Juan Carlos Gaytán Oyarzún, investigadora de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, nivel 1 reconocido por el Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII).
